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Dinero y vida diaria

Cómo hablar de dinero con niñas, niños y adolescentes

Practica compras, ahorro y presupuesto con ejemplos sencillos; revisa cuentas para menores sin hacer del crédito una meta obligatoria.

Calendario de papel con marcadores, sobres y pequeñas cuentas de madera sobre una superficie verde.

Una conversación sobre dinero puede empezar con una compra pequeña: cuánto hay disponible, qué opciones existen y cuánto queda después de elegir. Adapta la actividad a lo que la niña o el niño ya puede comprender. Las edades orientan, pero no obligan a dominar un concepto ni a manejar una cuenta bancaria.

Empieza con decisiones visibles

En las primeras conversaciones, usa fichas o billetes de papel y una tienda de juego. Elige pocos objetos y precios sencillos. Permite comparar dos opciones sin convertir comida, salud o cuidado en premios que dependan de ahorrar.

Ejemplo educativo con dinero de juego: hay $50 disponibles; una opción cuesta $30 y otra $40. Comprar ambas requiere $70, así que faltan $20. Si elige la primera, quedan $20; si elige la segunda, quedan $10. Pide que explique la elección y vuelve a contar juntos.

Están practicando un límite y una resta, sin necesidad de comprar. Puedes usar menos opciones o dibujos si todavía no puede leer los precios. El ejercicio no predice cómo manejará el dinero en el futuro.

Cuando pueda registrar y sumar, prueba una meta

Acuerden qué dinero puede usar, en qué momento lo recibe y qué gastos seguirán a cargo de las personas adultas. Si hay mesada, no hace falta fijar un importe igual para todas las familias. Tampoco conviertas el ahorro en una condición para recibir atención o necesidades básicas.

Lleven un registro sencillo: entrada, gasto y saldo. Usen sobres o casillas para distinguir dinero disponible y dinero reservado. Elegir una meta concreta permite revisar cuánto falta sin exigir que todo se guarde.

Ejemplo educativo, con importes hipotéticos: una meta cuesta $300 y ya hay $60 reservados. Faltan $240. Con $20 apartados cada semana se necesitan 12 aportaciones; con $15, se necesitan 16. El ejercicio no incluye rendimientos y supone que puede conservar ese ritmo. Si cambia el importe, recalculen el plazo.

Si gasta parte de lo reservado, revisen el saldo y la fecha sin humillarle. Puedes preguntar qué le gustaría cambiar en la próxima compra. El registro permite comprobar lo ocurrido; no necesita un juicio sobre su valor o carácter.

En secundaria, revisen publicidad y compras digitales

Comparen el precio final, el envío y las condiciones antes de una compra. Pregunten si hay una suscripción, una prueba que después cobra o una compra adicional dentro del juego. Una oferta destacada no demuestra que sea el menor precio ni que la familia pueda pagarla.

Para una salida, preparen un presupuesto limitado que incluya transporte y alimentos. Distingan el gasto de ese día de los cobros que vendrán después. Puedes usar ideas de la guía para comparar compras del súper, adaptando la actividad a un producto que conozca.

No compartan datos bancarios, contraseñas o códigos por mensajes. Las compras reales requieren supervisión y acuerdos sobre quién puede autorizar pagos. Si hay una tarjeta guardada en una aplicación, revisa con la persona adulta responsable cómo se restringen y consultan los cargos.

En la adolescencia, separen ingreso y crédito

Si recibe dinero por una actividad, revisen qué gastos tuvo para obtenerlo y cuánto queda. Usen un ejemplo sin datos personales para mostrar ingreso neto, pagos y reserva. Para explicar el presupuesto puedes usar importes ficticios y guardar los documentos privados.

Explica que una tarjeta de débito utiliza dinero disponible y que una compra con crédito crea una obligación de pago. Un límite autorizado no es salario. Cuando vea una promoción a plazos, revisen importe, número de pagos, fechas y cargos, sin presentar el crédito como un paso obligatorio hacia la vida adulta.

La guía del presupuesto personal puede servir como plantilla, reducida a los conceptos que realmente maneja. Aumenta la autonomía de acuerdo con los acuerdos familiares y los requisitos del producto, no por cumplir una edad exacta de esta guía.

Si consideran una cuenta para menores

La orientación de CONDUSEF de abril de 2026 explica cuentas para niñas, niños y adolescentes y la participación de una persona adulta. Antes de abrir una, consulta requisitos del banco, titularidad, representación, comisiones, límites, retiros y recuperación de acceso. No todos los productos funcionan igual.

Comprueba qué protección corresponde a la institución y al producto; no supongas que cualquier aplicación ofrece las mismas condiciones de un depósito bancario. Abrir una cuenta tampoco garantiza rendimientos ni elimina la necesidad de revisar movimientos.

Para terminar, pueden contar lo que queda o señalar qué cambiarían en otra compra. Guarda la actividad que le resultó comprensible y retómala otro día; no hace falta abrir una cuenta para seguir practicando.

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